miércoles, 21 de abril de 2010
EL MITO DE MORFEO
Morfeo , considerado el dios del sueño en la mitología griega y de categoría menor, era hijo de Hipnos , que personificaba el sueño, y de Nix , que era la Noche, y hermano de Tánatos , la muerte. A este dios se le encomendó como misión crear sueños para aquellos que dormían y que los que en ellos aparecieran tuvieran forma humana. De hecho Morfeo , o Morpheus, viene del griego Μορφεύς , palabra que proviene de la que significa “ forma ” . Morfeo tenía la increíble habilidad de recorrer el mundo una y otra vez con sus alas fabricando fantasías para los humanos. Si alguien presentaba problemas para dejarse mecer en sus brazos, él sabía seducirlos y llevarlos consigo al mundo onírico . Y si hacía falta, podía adquirir la apariencia de algún familiar del insomne. Mientras tanto, sus hermanos Fobetor y Fantaso , encargado uno de la aparición de animales y otro de los objetos que aparecían también en sueños, le ayudaban. Se cuenta también que Morfeo fue hijo de Hipnos así como los “ mil oniros “ , con la particularidad de que estos “ mil oniros ” controlaban el soñar de los seres corrientes mientras que Morfeo y sus hermanos Fobetor , ( Iquelo , el espíritu de oscuras alas que traía también las pesadillas), y Fantaso , ambos nacidos de la unión de Hipnos con Pasítea , o Aglaea , que era la más joven de Las Tres Gracias , (por ello surge la duda de si Morfeo era también fruto de la unión de Hipnos con esta Gracia). Cuenta la mitología que cuando Ceice , rey de Traquis (ciudad situada al sur de Tesalia), y casado con Alcíone , hija de Eolo (dios de los vientos) , se ahogó, su esposa, desesperada por su tardanza, se enteró del trágico final por medio de un sueño, sueño transmitido por Morfeo. Entonces, Alcíone, desesperada de dolor, se lanzó al mar buscando morir con su amado… Vemos así la importancia de Morfeo en los sueños de los humanos.
EL MITO DE PSIQUE Y EROS.
Psique y Eros protagonizan una de las historias más bellas de la mitología griega que cuenta sobre el misterio del amor . Psique era la menor de tres hermanas, hijas de un rey. Eran tan hermosa que los habitantes de su país dejaron de adorar a Afrodita para venerarla a ella. Sin embargo, y a diferencia de sus hermanas, aún no se había casado. La diosa, llena de celos por haber sido desplazada por una mortal, envió a su hijo Eros para que buscara a Psique y despertara en ella una gran pasión por el ser más monstruoso y cruel que encontrara. Pero en cuando éste vio a Psique , se hirió con una de sus propias flechas y se enamoró perdidamente de la joven. La belleza de Psique inhibía a los hombres, y sus padres, preocupados porque su hija aún no había sido desposada, consultaron entonces al Oráculo de Apolo. Eros aprovechó para ingresar en éste y dar un falso mensaje: “ A lo más alto la llevarás del monte, donde la desposará un ser ante el que tiembla el mismo Zeus ” . La novia fue engraciada con todo y pompas, y entrega a su incierto destino. En lo alto del monte, muerta de miedo, Psique observaba mientras el fúnebre cortejo nupcial se retiraba. Ella esperó ansiosa allí mucho tiempo, pero nadie se presentó. Empezó a declinar el día y Psique se sintió como transportada a través del aire y se desvaneció. Cuando volvió en sí, se encontró en un palacio de ensueño, rodeado de un jardín maravilloso, pero nadie en él. Hasta que oyó un susurro aire que dijo: “ Pide cuanto quieras y todos tus deseos serán satisfechos ” . Psique pidió muchas cosas para probar a la desconocida voz: vestidos, joyas, instrumentos musicales, etc. Todo aparecía en seguida, pero aunque preguntara sobre la identidad de su protector, sólo conseguía la misma respuesta: “ Tu esposo acudirá a verte cuando sea la hora ” . Entregada a la belleza del paisaje, la bella joven correteó por el jardín, admirada de todo, y, llegada la noche, cansada y esperanzada, entró en el palacio y pidió una luz. Pero esta vez no se le fue concedida. Tuvo que buscar la cama a tientas y acostarse en la oscuridad. Fue allí cuando el aire se convirtió en una voz suave: “ Aquí está tu esposo, Psique . Ámame como yo te amo, por encima de todo, y no busques a nadie más. No puedo decirte mi nombre, ni puedes ver mi rostro. Pero, a pesar de todo, si me amas como yo a ti, seremos felices ” . Y Psique se sintió maravillosamente amada en la oscuridad. Esperó la primera luz del día para poder ver a su amante, pero poco antes del amanecer, cayó profundamente dormida, y al despertar con la luz del sol, se encontró sola otra vez en el palacio. Así continuó muchas noches. Psique fue amada por el desconocido a quien no pudo ver el rostro, y durante los días, a la luz del sol, vagaba sola por el palacio y por los jardines. Todas las noches la joven pidió a su amado que se permitiera conocerlo, aunque sólo sea un instante, y todas las noches recibió la misma respuesta negativa. Hasta que una noche le pidió poder ver a su familia, a la cual echaba mucho de menos.
A llegar la luz del sol, despertó en el palacio de su padre y fue recibida con mucha alegría. Psique le comentó todo lo ocurrido y también que cualquier cosa que ella pedía le era concedida en seguida, excepto ver a su esposo, aunque se amaban profundamente. Entonces sus astutas hermanas le dieron una lámpara para que la encienda de noche mientras su amado dormía, así podría verle el rostro sin que él se enterase…
Al anochecer, Psique fue llevada otra vez por los aires al palacio del amor. Su amado acudió a la misma hora de todas las noches, pero ella fingió estar cansada y simuló dormirse, hasta que adivinó que él se había dormido de verdad. Entonces encendió la lámpara y vio que entre sus brazos tenía a Eros , al propio dios del amor, el amor mismo, bello y maravilloso. Absorta en la contemplación, no advirtió que había inclinado la lámpara y una gota de cera ardiente cayó sobre él, despertándolo. “ ¿Qué has hecho? ” , gimió al ver la luz. “ Sólo podíamos ser siempre felices si tú desconocías mi identidad. Ahora todo ha terminado. Sabes quién soy y no puedo permanecer a tu lado. Ni puedo quererte. ¡Adiós! ” Psique quiso retenerlo, pero fue inútil. El palacio desapareció, igual que el jardín. Vagó un tiempo, sola y entristecida, hasta que llegó a un templo de Afrodita y le pidió ayuda. Pero la diosa la recibió enojada por haber destrozado el corazón de su hijo Eros . Psique suplicó, pero esta no creyó en su amor, por lo que la puso a prueba. Primero le pidió agua de la Fuente de la Belleza, que custodiaba un dragón. Psique pasó la primer prueba. Luego la diosa le pidió lana caliente, suave e invisible de las ovejas del monte Ados, animales gigantes con cuernos tremendos que atacaban a cualquiera que se les acercase, pero otra vez Psique lo consiguió. Cuando Afrodita notó que Psique realmente estaba dispuesta a todo por recuperar el amor de Eros , comenzó a tratarla con menos dureza, y le hizo la última prueba. La llevó a un granero lleno de granos mezclados de trigo, maíz y mijo y le pidió que separase las tres semillas en tres montones distintos. La labor debía estar terminada en una sola noche. Psique trabajó sin desfallecer, pasó la noche y cuando faltaba poco para el día, había cumplido ni la centésima parte de la tarea. Pero ella siguió sin descanso. Afrodita la observó, invisible, y al ver su fe comprendió que su amor era auténtico. Llamó a todas las hormigas de la tierra para que la ayudasen y así Psique lo logró. Afrodita aceptó entonces que el amor de Psique por Eros era un verdadero amor, pero todavía exigía de ella que se unja con la esencia de la inmortalidad que guardaba Perséfone , la diosa del Hades, ciudad de los muertos . Psique consiguió llegar hasta ésta, pero a cambió la diosa le pide su voz. La joven acepta y recibe una cajita de oro que debía abrir una vez que estuviese en la tierra. Al llega, abrió la cajita y sólo una columnita de humo salió, que se dispersó con el viento. Psique se creyó engañada, quiso llamar a Eros , a sus padres y a sus hermanas, pero no tenía voz, entonces rompió en llanto. Eros vagaba por la tierra entristecido, cuando oyó el llanto, lo siguió y llegó hasta Psique . La vio tan arrepentida y enamorada, que le infundió un sueño reparador y, así dormida, la llevó hasta el Olimpo para presentársela a Zeus y pedirle piedad para los dos. Zeus consultó con Afrodita , que ya la había perdonado, y Psique recuperó la voz al mismo tiempo que consiguió la inmortalidad. Desde entonces, reside en el Elíseo con los otros dioses, siempre en compañía de Eros . Y si alguna vez bajan a la tierra, van siempre juntos los dos, y así, los dos a la vez, es como influyen en la vida de los hombres.
La historia de Eros y Psique es larga y en algunas versiones se complica más aún. Pero en todos los casos, el mito nos dice que el amor exige, para su permanencia, cierta ignorancia de la verdadera personalidad de la persona amada. El amor no debe ser analizado; es siempre amor, es bueno y hace felices a los que no quieran saber quién es ni cómo es exactamente.
A llegar la luz del sol, despertó en el palacio de su padre y fue recibida con mucha alegría. Psique le comentó todo lo ocurrido y también que cualquier cosa que ella pedía le era concedida en seguida, excepto ver a su esposo, aunque se amaban profundamente. Entonces sus astutas hermanas le dieron una lámpara para que la encienda de noche mientras su amado dormía, así podría verle el rostro sin que él se enterase…
Al anochecer, Psique fue llevada otra vez por los aires al palacio del amor. Su amado acudió a la misma hora de todas las noches, pero ella fingió estar cansada y simuló dormirse, hasta que adivinó que él se había dormido de verdad. Entonces encendió la lámpara y vio que entre sus brazos tenía a Eros , al propio dios del amor, el amor mismo, bello y maravilloso. Absorta en la contemplación, no advirtió que había inclinado la lámpara y una gota de cera ardiente cayó sobre él, despertándolo. “ ¿Qué has hecho? ” , gimió al ver la luz. “ Sólo podíamos ser siempre felices si tú desconocías mi identidad. Ahora todo ha terminado. Sabes quién soy y no puedo permanecer a tu lado. Ni puedo quererte. ¡Adiós! ” Psique quiso retenerlo, pero fue inútil. El palacio desapareció, igual que el jardín. Vagó un tiempo, sola y entristecida, hasta que llegó a un templo de Afrodita y le pidió ayuda. Pero la diosa la recibió enojada por haber destrozado el corazón de su hijo Eros . Psique suplicó, pero esta no creyó en su amor, por lo que la puso a prueba. Primero le pidió agua de la Fuente de la Belleza, que custodiaba un dragón. Psique pasó la primer prueba. Luego la diosa le pidió lana caliente, suave e invisible de las ovejas del monte Ados, animales gigantes con cuernos tremendos que atacaban a cualquiera que se les acercase, pero otra vez Psique lo consiguió. Cuando Afrodita notó que Psique realmente estaba dispuesta a todo por recuperar el amor de Eros , comenzó a tratarla con menos dureza, y le hizo la última prueba. La llevó a un granero lleno de granos mezclados de trigo, maíz y mijo y le pidió que separase las tres semillas en tres montones distintos. La labor debía estar terminada en una sola noche. Psique trabajó sin desfallecer, pasó la noche y cuando faltaba poco para el día, había cumplido ni la centésima parte de la tarea. Pero ella siguió sin descanso. Afrodita la observó, invisible, y al ver su fe comprendió que su amor era auténtico. Llamó a todas las hormigas de la tierra para que la ayudasen y así Psique lo logró. Afrodita aceptó entonces que el amor de Psique por Eros era un verdadero amor, pero todavía exigía de ella que se unja con la esencia de la inmortalidad que guardaba Perséfone , la diosa del Hades, ciudad de los muertos . Psique consiguió llegar hasta ésta, pero a cambió la diosa le pide su voz. La joven acepta y recibe una cajita de oro que debía abrir una vez que estuviese en la tierra. Al llega, abrió la cajita y sólo una columnita de humo salió, que se dispersó con el viento. Psique se creyó engañada, quiso llamar a Eros , a sus padres y a sus hermanas, pero no tenía voz, entonces rompió en llanto. Eros vagaba por la tierra entristecido, cuando oyó el llanto, lo siguió y llegó hasta Psique . La vio tan arrepentida y enamorada, que le infundió un sueño reparador y, así dormida, la llevó hasta el Olimpo para presentársela a Zeus y pedirle piedad para los dos. Zeus consultó con Afrodita , que ya la había perdonado, y Psique recuperó la voz al mismo tiempo que consiguió la inmortalidad. Desde entonces, reside en el Elíseo con los otros dioses, siempre en compañía de Eros . Y si alguna vez bajan a la tierra, van siempre juntos los dos, y así, los dos a la vez, es como influyen en la vida de los hombres.
La historia de Eros y Psique es larga y en algunas versiones se complica más aún. Pero en todos los casos, el mito nos dice que el amor exige, para su permanencia, cierta ignorancia de la verdadera personalidad de la persona amada. El amor no debe ser analizado; es siempre amor, es bueno y hace felices a los que no quieran saber quién es ni cómo es exactamente.
EL MITO DE SELENE Y ENDIMION.
La luna siempre ha sido objeto de admiración. Su pálida belleza y su imponente presencia en el infinito inspiran a poetas y enamorados. En la mitología griega , Selene era la diosa de la luna, hermana de Helios , el sol, y de Eos , la aurora. Selene fue protagonista de muchas historias de amor, pero su romance con Endimión fue el más profundo y su más bonita leyenda de amor. Endimión , también de origen divino y nieto de Zeus , era un pastor de Caria. Había ocupado el trono de Elida, pero luego de ser destronaron, busco refugió en el monte Larmos y se dedicó a al campo y a los astros, enamorándose de la luna, la única compañía además de su soledad. Todas las noches, después de realizar sus tareas diarias, dormía profundamente dentro de la cueva que le servía de morada. Pero si el tiempo era bueno, se tumbaba desnudo junto a la puerta de la cueva a dormir al aire libre. Endimión contemplaba a Selene y su corazón se nutría de un amor silencioso, hasta caer dormido. Selene no sabía nada del gran amor que había inspirado en el pastor, pero una noche bajó a la tierra, le vio dormido y desnudo y le amó. Desde entonces le visitó todas las noches, le encontró siempre dormido, y se recostó junto a él sin despertarle. Así, dormido él y ella despierta, se amaron por mucho tiempo. La diosa ignoraba la fascinación del pastor hacia ella, y él tampoco sabía que durante sus sueños se volvía objeto de amor de la diosa. Hasta que una noche Endimión despertó en pleno amor y se enteró de que era el amante de la diosa. Ambos se confesaron su amor secreto y la felicidad los envolvió. Pero entonces entró un temor en él, ya que había pasado el tiempo y su cuerpo comenzaba a marchitarse. Le pidió a Selene que le concediera juventud eterna con su poder divino. Ella recurrió a Zeus y éste decidió que Endimión no sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido; sólo envejecería durante la vigilia. Endimión le hizo prometer a Selene que lo acompañase siempre con él durmiera. De ese modo, él no envejecería y siempre que se despertaría feliz. Pero entonces, cuando estuviese despierto, ella no estaría. No se conoció ni explicó un final para ninguno de los dos. El mito hace creer que Selene y Endimión continúan amándose en silencio en algún rincón remoto de la tierra.
EL MITO DE HERO Y LEANDRO.
Según el mito griego , Hero era una sacerdotisa de Afrodita que vivía en una torre en Sestos, en el extremo del Helesponto. Leandro era un joven de Abidos en el otro lado del estrecho. Cuando se celebró en Sestos un festival en honor de Adonis y Afrodita , al cual acudieron personas de muchas ciudades, Hero no abrigaba otros planes que no fueran sus deberes de sacerdotisa, pero en cuanto Leandro la vio, quedó prendado de su hermosura. Hero también se dejó cautivar por él, pero le advirtió que sus padres no le permitirían casarse con un extranjero. Fue entonces que Leandro , vencido por su amor, le dijo: “ Por tu amor, cruzaría hasta las olas salvajes ” . Este profundo amor estaba destinado a la desgracia, puesto que una sacerdotisa sólo debía dedicar su vida a la divinidad. Pero ellos no renunciaron fácilmente. Cada noche Leandro cruzaba el Helesponto nadando para estar con ella, y Hero debía encender una lámpara en lo alto de la torre para poder guiarle en la oscuridad. Este inestable arreglo duró lo que la estación estival. Al llegar el invierno, el mar cambió, pero el clima glacial no detuvo el amor de Leandro . Una noche, el cielo no tuvo piedad y arrebató las aguas con una tempestad, agitando el mar y apagando la lámpara de Hero . Perdido entre las furiosas olas, Leandro pereció ahogado. Cuando Hero halló su cuerpo inerte en la orilla a la mañana siguiente, lo tomó desconsolada entre sus brazos y una ola enorme se los llevó a ambos, para perderlos juntos en la infinidad del horizonte. El mito de Hero y Leandro fue una fuente de inspiración para muchos artistas. La hazaña atlética de Leandro fue emulada por el poeta inglés Lord Byron en 1810, que nadó de Sestos a Abidos en una hora y diez minutos. Milorad Pavic escribió la novela La cara interna del viento o la novela de Hero y Leandro basándose en la leyenda, aunque en verdad son dos novelas -dos partes- que llegan a formar una sola entremezclándose conforme pasa “ el tiempo ” . Francisco de Quevedo y Villegas y Ramón de Campoamor le han dedicado poemas, y más de un pintor les ha concedido formas y colores. El mito nos recuerda que un amor que no arriesga nada, no vale nada.
EL MITO DE ARACNE
Aracne era una joven de la región de Lidia . Había nacido en una casa humilde, pero todo el mundo en Grecia la conocía gracias a su insuperable talento manejando del telar. Sus manos se movían con una precisión inusitada, dando forma a los hermosos motivos que brotaban de su imaginación. Consciente de su maestría, Aracne cometió la temeridad de proclamarse superior a los dioses en el arte de tejer. Estas palabras llegaron a oídos de la diosa Atenea , patrona de hilanderas y tejedoras, quien se enfadó enormemente, pues a los dioses no les gusta que un insignificante mortal se compare con ellos, y mucho menos que se declare superior (aunque lo sea, como en este caso). Atenea adoptó la forma de una anciana y se presentó en el taller de Aracne, dispuesta a hacer que se retractase. Pero la joven lidia se negó y además retó a un duelo de tapices a la mismísima diosa Atenea, estuviera donde estuviese. A Atenea no le quedó otro remedio que descubrir su auténtico rostro y aceptar el desafío. Una vez sentadas las contendientes frente a sus respectivos telares, la justa dio comienzo. Las manos de las dos se movían como centellas sobre los hilos. Atenea bordaba heroicas escenas protagonizadas por los dioses, mientras que Aracne , desafiante, escogía aquellos episodios en los cuales los habitantes del Olimpo se habían mostrado deshonestos o libidinosos. Llegó el momento de comparar ambas obras, y entonces quedó claro, incluso para Atenea , que el trabajo de Aracne era muy superior al suyo. La diosa montó en cólera y rasgó el lienzo de su rival. Después la golpeó en la frente. En verdad, el golpe no había sido demasiado fuerte, pero Aracne se asustó y, temiendo su venganza, buscó una soga y se ahorcó de la viga que cruzaba el techo del taller.
Compadecida, Atenea la sujetó para que no se ahogase, tras lo cual la maldijo, a ella y a su futura progenie, a colgar de aquella manera y a tejer durante toda su vida. Los brazos y las piernas de Aracne comenzaron entonces a encogerse, mientras que los dedos de sus manos se alargaban. Al mismo tiempo, su cuerpo se hinchó, y una capa de pelo corto y negro la cubrió por completo. La soga se transformó en un hilo de seda que le salía del abdomen. Cuando la transformación terminó, Aracne colgaba del techo convertida en una pequeña araña . Así termina (o, en cierta manera, comienza) el mito de Aracne , de quien según dicen descienden todas las arañas. La versión más completa es la que incluye Ovidio en las Metamorfosis . Como curiosidad, señalar que la diosa Atenea tal vez sea una adaptación griega de la egipcia Neith, deidad sutilmente asociada a los arácnidos, lo que lleva al aracnólogo Antonio Melic a sugerir que la auténtica araña de esta historia no es otra que la propia Atenea.
Compadecida, Atenea la sujetó para que no se ahogase, tras lo cual la maldijo, a ella y a su futura progenie, a colgar de aquella manera y a tejer durante toda su vida. Los brazos y las piernas de Aracne comenzaron entonces a encogerse, mientras que los dedos de sus manos se alargaban. Al mismo tiempo, su cuerpo se hinchó, y una capa de pelo corto y negro la cubrió por completo. La soga se transformó en un hilo de seda que le salía del abdomen. Cuando la transformación terminó, Aracne colgaba del techo convertida en una pequeña araña . Así termina (o, en cierta manera, comienza) el mito de Aracne , de quien según dicen descienden todas las arañas. La versión más completa es la que incluye Ovidio en las Metamorfosis . Como curiosidad, señalar que la diosa Atenea tal vez sea una adaptación griega de la egipcia Neith, deidad sutilmente asociada a los arácnidos, lo que lleva al aracnólogo Antonio Melic a sugerir que la auténtica araña de esta historia no es otra que la propia Atenea.
EL MITO DE EDIPO Y LA ESFINGE.
Según cuenta la leyenda, Hera, esposa de Zeus, envió hasta Tebas , en la antigua Grecia , a la Esfinge para castigar a esta polis a causa de la relación de amor entre Layo y el hijo de Pélope, Crisipo, primer amor homosexual conocido. Era la Esfinge un monstruo con rostro femenino, cuerpo de león y alas de pájaro. Fiel a los deseos de la diosa Hera , se sentó cerca de sus puertas dispuesta a atormentar y a devorar a sus ciudadanos.
Pero antes de convertirlos en alimento, a tan aterradora criatura le gustaba plantearles enigmas casi imposibles de resolver a cambio de la salvación. Uno tras otro fueron cayendo, víctimas de su ignorancia, y terminaron siendo engullidos sin piedad. Pero he aquí que un día apareció un hombre que decía llamarse Edipo , el cual se enfrentó valerosamente a la Esfinge y sus enigmas. - ” ¿Qué ser que camina sobre la tierra lo hace primero a cuatro patas, después a dos y luego, cuando se vuelve débil utiliza tres patas? “ - preguntó con desidia la Esfinge, segura de su fácil victoria. - “ El hombre, pues gatea de niño, camina sobre sus dos piernas de adulto y, cuando se hace viejo, utiliza bastón ” - contestó imperturbable Edipo . - “ Existen dos hermanas. Una engendra a la otra. Ésta, a su vez, engendra a la primera “ - esta vez la poderosa voz de la enviada de Hera adquirió un tono desafiante y provocador. - “ El día y la noche ” - contestó Edipo mirándola fijamente a los ojos. Cuentan que, entonces, la Esfinge se enfureció de tal manera, al saberse humillada y vencida, que se lanzó en picado al vacío desde lo más alto de gigantesca roca, acabando con su existencia. Y fue tal el agradecimiento de la ciudad griega de Tebas hacia Edipo que lo proclamaron rey al casarse con la reina, Yocasta , de la cual ignoraba que era, en realidad, su madre. Pero eso es otra historia…
Pero antes de convertirlos en alimento, a tan aterradora criatura le gustaba plantearles enigmas casi imposibles de resolver a cambio de la salvación. Uno tras otro fueron cayendo, víctimas de su ignorancia, y terminaron siendo engullidos sin piedad. Pero he aquí que un día apareció un hombre que decía llamarse Edipo , el cual se enfrentó valerosamente a la Esfinge y sus enigmas. - ” ¿Qué ser que camina sobre la tierra lo hace primero a cuatro patas, después a dos y luego, cuando se vuelve débil utiliza tres patas? “ - preguntó con desidia la Esfinge, segura de su fácil victoria. - “ El hombre, pues gatea de niño, camina sobre sus dos piernas de adulto y, cuando se hace viejo, utiliza bastón ” - contestó imperturbable Edipo . - “ Existen dos hermanas. Una engendra a la otra. Ésta, a su vez, engendra a la primera “ - esta vez la poderosa voz de la enviada de Hera adquirió un tono desafiante y provocador. - “ El día y la noche ” - contestó Edipo mirándola fijamente a los ojos. Cuentan que, entonces, la Esfinge se enfureció de tal manera, al saberse humillada y vencida, que se lanzó en picado al vacío desde lo más alto de gigantesca roca, acabando con su existencia. Y fue tal el agradecimiento de la ciudad griega de Tebas hacia Edipo que lo proclamaron rey al casarse con la reina, Yocasta , de la cual ignoraba que era, en realidad, su madre. Pero eso es otra historia…
EL MITO DE LAS SITE PLÉYADES.
Las Pléyades son las siete hijas de Atlas y Pléyone . Eran las ninfas del cortejo de Artemis, y como ésta, trataron de mantener su virginidad aunque no lo consiguieron. Ninguna de las siete. Sus nombres eran Alcíone, Celeno, Estérope, Electra, Maya, Táigete y Mérope , las mas tímida de todas porque fue la única que se desposó con un mortal. El resto de las Pléyades se unió con dioses que engendraron un linaje de héroes, del cual Hérmes es el más conocido de ellos. Orión se encontró con Pléyone y sus hijas en Beocia y se enamoró de las ninfas, por lo que decidió a perseguirlas en busca de su amor. Cinco años duró el acoso hasta que Zeus, a pedido de las Pléyades las transformó primero en palomas para poder escapar de Orión y luego en estrellas. Así quedan retratadas para siempre en el cielo nocturno junto con su acosador Orión, que aparece junto a ellas en la noche, persiguiéndolas por siempre. Así sucede que durante la noche, aparecen las Pléyades en el cielo, como seis estrellas brillantes y unidas, y una séptima, que sería la avergonzada Mérope, un poco más difusa. Orión continúa cerca de las ninfas, como el enamorado no correspondido que permanece fiel a su propio corazón a pesar del mundo que se le niega. Y así continuará incluso aún después que la vida en el mundo se acabe. La aparición de las Pléyades en los cielos de la antigua Grecia indicaban el inicio de la temporada de navegación y de la siembra de los campos. Para los amantes de las estrellas, las Pléyades son un espectáculo único de los cielos. Simbolizan tanto a las ninfas como a las palomas o a siete cabras, novias o bailarinas, de las cuales siempre hay una que se pierde o desaparece.
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