"...Los mitos son el lenguaje primordial de los espíritus, que solo en imágenes y metáforas sabían expresar su emoción frente a las grandiosas formas de la realidad universal..."

MITOS GRIEGOS-HISTORIA-

Mitos griegos:

El mejor método para enfrentarse con tales interrogantes [fenómenos naturales] consiste en elaborar una respuesta estéticamente satisfactoria, respuesta que debe tener las suficientes analogías con lo que ya se conoce como para ser comprensible y plausible. La expresión elaborar es más bien gris y poco romántica. Los antiguos gustaban de considerar el proceso del descubrimiento como la inspiración de las musas o la revelación del cielo. En todo caso, fuese inspiración o revelación, o bien se tratara de la clase de actividad creadora que desemboca en el relato de leyendas, sus explicaciones dependían, en gran medida, de la analogía. El rayo, destructivo y terrorífico, sería lanzado, a fin de cuentas, como un arma, y a juzgar por el daño que causa parece como si se tratara realmente de un arma arrojadiza, de inusitada violencia. Semejante arme debe de ser lanzada por un ente proporcionado a la potencia de la misma, y por eso el trueno se transforma en el martillo de Thor, y el rayo, en la centelleante lanza de Zeus. El arma sobrenatural es manejada siempre por un hombre sobrenatural. Así nació el mito. Las fuerzas de la Naturaleza fueron personificadas y deificadas. Los mitos se interinfluyeron a lo largo de la Historia, y las sucesivas generaciones de relatores los aumentaron y corrigieron, hasta que su origen quedó oscurecido. Algunos degeneraron en agradables historietas (o en sus contrarias), en tanto que otros ganaron un contenido ético lo suficientemente importante, como para hacerlas significativas dentro de la estructura de una religión mayor. Con la mitología ocurre lo mismo que con el Arte, que puede ser pura o aplicada. Los mitos se mantuvieron por su encanto estético, o bien se emplearon para usos físicos. Por ejemplo, los primeros campesinos se sientieron muy preocupados por el fenómeno de la lluvia y por qué caía tan caprichosamente. La fertilizante lluvia representaba, obviamente, una analogía con el acto sexual, y, personificando a ambas (cielo y tierra), el hombre halló una fácil interpretación acerca del porqué llueve o no. Las diosas terrenas, o el dios del cielo, podían estar halagados u ofendidos, según las circunstancias. Una vez aceptado este mito, los campesinos encontraron una base plausible para producir la lluvia. Literalmente, aplacando, con los ritos adecuados, al dios enfurecido. Estos ritos pudieron muy bien ser de naturaleza orgiástica, en un intento de influir con el ejemplo sobre el cielo y la tierra. Los mitos griegos figuran entre los más bellos y sofisticados de nuestra herencia literaria y cultural. Pero se da el caso de que los griegos fueron también quienes, a su debido tiempo, introdujeron el camino opuesto de la observación del Universo, a saber, la contemplación de éste como impersonal e inanimado. Para los creadores de mitos, cada aspecto de la Naturaleza era esencialmente humano en su imprevisibilidad. A pesar de la fuerza y la majestad de su personificación y de los poderes que pudieran tener Zeus o Marduk, u Odin, éstos se mostraban, también como simples hombres, frívolos, caprichosos, emotivos, capaces de adoptar una conducta violenta por razones fútiles, y susceptibles a los halagos infantiles. Mientras el Universo estuviera bajo el control de unas deidades tan arbitrarias y de reacciones tan imprevisibles, no había posibilidades de comprenderlo; sólo existía la remota esperanza de aplacarlo. Pero, desde el nuevo punto de vista de los pensadores griegos más tardíos, el Universo era una máquina gobernada por leyes inflexibles. Los filósofos griegos se entregaron desde entonces al excitante ejercicio intelectual de tratar de descubrir hasta qué punto existían realmente leyes en la naturaleza.

Imaginación y creación:

La Historia de la Filosofía, de los griegos hasta nosotros es el verdadero barómetro que sopesa la evolución del pensamiento humano y aquélla los de que los grandes sistemas filosóficos no han sido más que un continuo vaivén entre, vamos a nombrarlos así, el idealismo de Platón y el pragmatismo de Aristóteles. De facto, lo que ha evolucionado es la tecnología. Los griegos ya intuyeron en aquella época lejana en que surgió la filosofía presocrática (el paso del mitos al logos) que la explicación de las cosas del universo había que buscarlas en el propio universo y no en una constelación de dioses que urdían la telaraña de la existencia humana como Parcas todopoderosas. No quiere restar esto importancia a esa primitiva forma de saber que nos legó la Mitología, en primer lugar porque nos demuestra una de las principales cualidades de todo conocimiento: la imaginación. Un pueblo como el griego, capaz de ingeniar tan maravillosos mitos y leyendas, fue el elegido para dar a conocer a la humanidad la buena nueva de la Ciencia. (Cristo Hernández)

Entre la religión y el folklore:

Todos los grupos culturales conocidos en la historia de la humanidad han desarrollado una mitología, de donde se deduce que la facultad creadora de mitos es patrimonio universal del hombre. Las mitologías, pese a sus diferencias, ocupan un lugar intermedio entre la religión y el folklore. La religión es formal, ortodoxa, ritualista, mientras que la mitología incorpora relatos de seres sobrehumanos más bien que formas de su culto. El folklore sugiere tradiciones y creencias populares que nada tienen que ver con la cosmogonía ni con otras explicaciones cósmicas. La mitología está entre los dos, de aquélla toma los relatos más impresionantes y fantásticos; de éste, un acervo de leyendas y motivos imprecisos e ideas ocultas.

Clasificación neoplatónica de los mitos:

Hay, según Salustio, varias especies de mitos: los teológicos, los físicos, los psíquicos, los materiales y los mixtos. Los mitos teológicos (usados por los filósofos) son los esencialmente "intelectuales" e "incorporales", los que consideran a los dioses en su esencia. Los mitos físicos (usados por los poetas) son los que intentan explicar el modo, o modos, como los dioses operan. Los mitos psíquicos (también usados por los poetas) explican las operaciones del alma. Los mitos materiales son los propios de las gentes sin instrucción cuando pretenden entender la naturaleza de los dioses y de mundo. Los mitos mixtos son los usados por quienes enseñan o practican ritos de iniciación. En la Antigüedad y en la Edad Media se prestó particular atención al contenido mismo de los mitos y a su poder explicativo. Desde el Renacimiento se abrío paso un problema que, aunque ya tratado en la Antigüedad, había quedado un poco a trasmano: el problema de la realidad, y, de consiguiente, el problema de la verdad, o grado de verdad, de los mitos. No pocos autores modernos se negaron a considerar los mitos como dignos de mención; la "verdadera historia", proclamaron, no tiene nada de mítico. Por eso el historiador debe depurar la historia de mitos y leyendas. Así pensaron, por ejemplo, entre otros, Voltaire y todos los "ilustrados" del siglo XVIII. Sin embargo, a medida que se intentó estudiar la historia empíricamente, se advirtió que los mitos pueden no ser "verdaderos" en lo que cuentan, pero que son "verdaderos" en otro sentido: en que cuentan algo realmente acontecido en la historia, es decir, la creencia en mitos. En otras palabras, los mitosfueron considerados como "hechos históricos": su "verdad" es una "verdad histórica". Así pensó (también) Voltaire, quien, no obstante su mitofobia, no descuidó los mitos cuando se trataba de describir el pasado histórico. (José María Valverde)

Autores modernos:

Dos autores modernos dieron gran importancia al fenómeno del mito y de los mitos: Vico y Schelling. Vico fundamentó epistemológicamente la actitud antes reseñada de que el mito es una "verdad histórica"; en efecto, el mito es para Vico un modo de pensar que tiene sus propias carcterísticas y que condiciona, o por lo menos expresa, ciertas formas de vida humana básicas. Vico identificó el modo de pensar mítico con el modo de pensar "poético" (Scieza Nuova, VI). Schelling estimó que la mitología es una forma de pensamiento que representa uno de los modos como se revela el Absoluto en el proceso histórico: el mito es, por tanto, revelación divina (Philosophie der Mythologie, passim). En la época contemporánea ha prevalecido el estudio del mito como elemento posible, y, en todo caso, ilustrativo de la historia humana, o de ciertas formas o fases de la historia de una comunidad humana. Desde este punto de vista, y como lo veremos luego en autores como Ernst Cassirer, un mito puede ser algo así como un "supuesto cultural". No importa entonces que el mito sea "fabricado" y que el "contenido" -generalmente, en forma narrativa- de un mito sea "falso", esto es, no corresponda a nada que haya efectivamente sucedido. esta concepción del mito no está muy alejada de la de varios autores modernos antes mencionados -y muy distintos entre sí-, como Voltaire o Vico. No se puede contraponer ni siquiera, sin embargo, la "verdad histórica" del mito -o el "mito como realidad histórica"- a su verdad "real". Históricamente hablando, es real todo lo que ha sucedido en una comunidad humana o, por lo menos, todo lo que contribuye a entender las estructuras sociales y culturales de esta comunidad. Por lo tanto, los mitos son "reales" en tanto que "históricamente reales". Ouede hablarse de mito en general, esto es, de un concepto de "mito", o bien de diversas especies de mitos. Si se hace lo último, puede llegarse a la conclusión de que todos los mitos tienen algo en común o bien de que es necesario distinguir entre las diversas especies aludidas. En este último caso, se distingue entre mitos religiosos, mitos poéticos, mitos culturales, etc.


Primeros intentos de abandono del mito:

El concepto de la historia alcanzó su madurez en la obra de Vico y de Herder. Cuando el hombre empezó a darse cuenta del problema del tiempo, cuando ya no se hallaba confinado en el estrecho círculo de sus deseos y necesidades inmediatas, cuando comenzó a inquirir el origen de las cosas, no pudo encontrar más que un origen mítico y no histórico. Para comprender el mundo, tanto el físico como el social, tuvo que proyectarlo sobre el pasado mítico. En el mito es donde encontramos los primeros ensayos para establecer un orden cronológico de las cosas y los acontecimientos, para ofrecer una cosmología y una genealogía de dioses y hombres. Esta cosmología y genealogía no significa una distinción histórica en sentido propio. El pasado, el presente y el futuro se hallan todavía fundidos; forman una unidad indiferenciada y un todo indiscriminado. El tiempo mítico no posee una estructura definida; sigue siendo un "tiempo eterno". Desde el punto de vista de la conciencia mítica, el pasado nunca es pasado; se halla siempre "aquí" y "ahora". Cuando el hombre comienza a levantar el intrincado velo de la imaginación mítica se siente transportado a un mundo nuevo; comienza a formar otro concepto de la verdad. Podemos seguir las diversas etapas de este proceso al estudiar el desarrollo del pensamiento histórico griego desde Herodoto a Tucídides. Tucídides es el primer pensador que ve y describe la historia de su propio tiempo y que mira hacia el pasado con una mente clara y crítica y se da perfecta cuenta del hecho de que esto significa un paso nuevo y decisivo. Se ha convencido de que el discernimiento entre el pensamiento mítico y el histórico, entre la leyenda y la verdad, constituye el rasgo característico que convertirá su obra en un "logro perdurable". (E.Cassirer) Alrededor del año 700 a. de C., gran parte de los mitos griegos fueron plasmados por escrito por Homero y Hesíodo. Con esto se creó una nueva situación. Al tener escritos los mitos, se hizo posible discutirlos. Los primeros filósofos griegos criticaron la mitología de Homero sólo porque los dioses se parecían mucho a los seres humanos y porque eran igual de egoístas y de poco fiar que nosotros. Por primera vez se dijo que quizás los mitos no fueran más que imaginaciones humanas. Encontramos un ejemplo de esta crítica de los mitos en el filósofo Jenófanes, que nació en el 570 a. de C. «Los seres humanos se han creado dioses a su propia imagen», decía. «Creen que los dioses han nacido y que tienen cuerpo, vestidos e idioma como nosotros. Los negros piensan que los dioses son negros y chatos, los tracios los imaginan rubios y con ojos azules. ¡Incluso si los bueyes, caballos y leones hubiesen sabido pintar, habrían representado dioses con aspecto de bueyes, caballos y leones!» (Jostein Gaarder)

Primeros pasos en la evolución de la religión según E.B.Taylor (1871):

Para el hombre primitivo la naturaleza entera -el sol, la luna y las estrellas, el aire, el fuego y el agua, los animales, los vegetales y los minerales- estaban igualmente dotada de alma. El salvaje creía ver en todo cuanto se le aparecía como activo o incluso enemigo en su mundo, una esencia humana como la suya propia; personificaba a la naturaleza. El sol, con sus rayos bienhechores, el fuego que devoraba a su alrededor como un ave de presa, el rayo que mata al hombre, todos estos fenómenos naturales eran, para el hombre primitivo, personalidades dotadas de inteligencia y voluntad, personalidades vivas como él mismo, personalidades, además, todopoderosas, es decir, dioses. Taylor vio en el animismo el primer eslabón hacia las religiones, y en la personificación de los fenómenos naturales, las primeras divinidades de los hombres. Cuando un hombre natural dejaba de hallar en sus propias posibilidades una solución a sus problemas, buscaba la alianza de una parte de la naturaleza -un animal, una planta o un objeto inerte- en cuya fuerza tenía especial confianza. (Wendt)

Singularidades y hábitos comunes de los pueblos:

El conjunto de los hábitos de un pueblo lleva siempre la marca de un estilo; ellos forman sistemas. Estoy convencido de que esos sistemas no existen en número ilimitado y de que las sociedades humanas, así como los individuos, nunca crean -en sus juegos, sus sueños o sus delirios- de manera absoluta, sino que se limitan a escoger ciertas combinaciones en un repertorio ideal que sería posible reconstruir. Haciendo el inventario de todos los hábitos observados, de todos los imaginados en los mitos, y también de los evocados en los juegos de niños y adultos, en los sueños de los individuos sanos o enfermos y en las conductas piscopatológicas, se llegaría a diseñar una especie de cuadro periódico como el de los elementos químicos, donde todas las costumbres reales o simplemente posibles aparecerían agrupadas en familias y donde no tendríamos más que reconocer aquellas que las sociedades han adoptado efectivamente. (Claude Lévi-Strauss, Tistes Trópicos)

miércoles, 21 de abril de 2010

EL MITO DE MORFEO

Morfeo , considerado el dios del sueño en la mitología griega y de categoría menor, era hijo de Hipnos , que personificaba el sueño, y de Nix , que era la Noche, y hermano de Tánatos , la muerte. A este dios se le encomendó como misión crear sueños para aquellos que dormían y que los que en ellos aparecieran tuvieran forma humana. De hecho Morfeo , o Morpheus, viene del griego Μορφεύς , palabra que proviene de la que significa “ forma ” . Morfeo tenía la increíble habilidad de recorrer el mundo una y otra vez con sus alas fabricando fantasías para los humanos. Si alguien presentaba problemas para dejarse mecer en sus brazos, él sabía seducirlos y llevarlos consigo al mundo onírico . Y si hacía falta, podía adquirir la apariencia de algún familiar del insomne. Mientras tanto, sus hermanos Fobetor y Fantaso , encargado uno de la aparición de animales y otro de los objetos que aparecían también en sueños, le ayudaban. Se cuenta también que Morfeo fue hijo de Hipnos así como los “ mil oniros “ , con la particularidad de que estos “ mil oniros ” controlaban el soñar de los seres corrientes mientras que Morfeo y sus hermanos Fobetor , ( Iquelo , el espíritu de oscuras alas que traía también las pesadillas), y Fantaso , ambos nacidos de la unión de Hipnos con Pasítea , o Aglaea , que era la más joven de Las Tres Gracias , (por ello surge la duda de si Morfeo era también fruto de la unión de Hipnos con esta Gracia). Cuenta la mitología que cuando Ceice , rey de Traquis (ciudad situada al sur de Tesalia), y casado con Alcíone , hija de Eolo (dios de los vientos) , se ahogó, su esposa, desesperada por su tardanza, se enteró del trágico final por medio de un sueño, sueño transmitido por Morfeo. Entonces, Alcíone, desesperada de dolor, se lanzó al mar buscando morir con su amado… Vemos así la importancia de Morfeo en los sueños de los humanos.

EL MITO DE PSIQUE Y EROS.

Psique y Eros protagonizan una de las historias más bellas de la mitología griega que cuenta sobre el misterio del amor . Psique era la menor de tres hermanas, hijas de un rey. Eran tan hermosa que los habitantes de su país dejaron de adorar a Afrodita para venerarla a ella. Sin embargo, y a diferencia de sus hermanas, aún no se había casado. La diosa, llena de celos por haber sido desplazada por una mortal, envió a su hijo Eros para que buscara a Psique y despertara en ella una gran pasión por el ser más monstruoso y cruel que encontrara. Pero en cuando éste vio a Psique , se hirió con una de sus propias flechas y se enamoró perdidamente de la joven. La belleza de Psique inhibía a los hombres, y sus padres, preocupados porque su hija aún no había sido desposada, consultaron entonces al Oráculo de Apolo. Eros aprovechó para ingresar en éste y dar un falso mensaje: “ A lo más alto la llevarás del monte, donde la desposará un ser ante el que tiembla el mismo Zeus ” . La novia fue engraciada con todo y pompas, y entrega a su incierto destino. En lo alto del monte, muerta de miedo, Psique observaba mientras el fúnebre cortejo nupcial se retiraba. Ella esperó ansiosa allí mucho tiempo, pero nadie se presentó. Empezó a declinar el día y Psique se sintió como transportada a través del aire y se desvaneció. Cuando volvió en sí, se encontró en un palacio de ensueño, rodeado de un jardín maravilloso, pero nadie en él. Hasta que oyó un susurro aire que dijo: “ Pide cuanto quieras y todos tus deseos serán satisfechos ” . Psique pidió muchas cosas para probar a la desconocida voz: vestidos, joyas, instrumentos musicales, etc. Todo aparecía en seguida, pero aunque preguntara sobre la identidad de su protector, sólo conseguía la misma respuesta: “ Tu esposo acudirá a verte cuando sea la hora ” . Entregada a la belleza del paisaje, la bella joven correteó por el jardín, admirada de todo, y, llegada la noche, cansada y esperanzada, entró en el palacio y pidió una luz. Pero esta vez no se le fue concedida. Tuvo que buscar la cama a tientas y acostarse en la oscuridad. Fue allí cuando el aire se convirtió en una voz suave: “ Aquí está tu esposo, Psique . Ámame como yo te amo, por encima de todo, y no busques a nadie más. No puedo decirte mi nombre, ni puedes ver mi rostro. Pero, a pesar de todo, si me amas como yo a ti, seremos felices ” . Y Psique se sintió maravillosamente amada en la oscuridad. Esperó la primera luz del día para poder ver a su amante, pero poco antes del amanecer, cayó profundamente dormida, y al despertar con la luz del sol, se encontró sola otra vez en el palacio. Así continuó muchas noches. Psique fue amada por el desconocido a quien no pudo ver el rostro, y durante los días, a la luz del sol, vagaba sola por el palacio y por los jardines. Todas las noches la joven pidió a su amado que se permitiera conocerlo, aunque sólo sea un instante, y todas las noches recibió la misma respuesta negativa. Hasta que una noche le pidió poder ver a su familia, a la cual echaba mucho de menos.
A llegar la luz del sol, despertó en el palacio de su padre y fue recibida con mucha alegría. Psique le comentó todo lo ocurrido y también que cualquier cosa que ella pedía le era concedida en seguida, excepto ver a su esposo, aunque se amaban profundamente. Entonces sus astutas hermanas le dieron una lámpara para que la encienda de noche mientras su amado dormía, así podría verle el rostro sin que él se enterase…
Al anochecer, Psique fue llevada otra vez por los aires al palacio del amor. Su amado acudió a la misma hora de todas las noches, pero ella fingió estar cansada y simuló dormirse, hasta que adivinó que él se había dormido de verdad. Entonces encendió la lámpara y vio que entre sus brazos tenía a Eros , al propio dios del amor, el amor mismo, bello y maravilloso. Absorta en la contemplación, no advirtió que había inclinado la lámpara y una gota de cera ardiente cayó sobre él, despertándolo. “ ¿Qué has hecho? ” , gimió al ver la luz. “ Sólo podíamos ser siempre felices si tú desconocías mi identidad. Ahora todo ha terminado. Sabes quién soy y no puedo permanecer a tu lado. Ni puedo quererte. ¡Adiós! ” Psique quiso retenerlo, pero fue inútil. El palacio desapareció, igual que el jardín. Vagó un tiempo, sola y entristecida, hasta que llegó a un templo de Afrodita y le pidió ayuda. Pero la diosa la recibió enojada por haber destrozado el corazón de su hijo Eros . Psique suplicó, pero esta no creyó en su amor, por lo que la puso a prueba. Primero le pidió agua de la Fuente de la Belleza, que custodiaba un dragón. Psique pasó la primer prueba. Luego la diosa le pidió lana caliente, suave e invisible de las ovejas del monte Ados, animales gigantes con cuernos tremendos que atacaban a cualquiera que se les acercase, pero otra vez Psique lo consiguió. Cuando Afrodita notó que Psique realmente estaba dispuesta a todo por recuperar el amor de Eros , comenzó a tratarla con menos dureza, y le hizo la última prueba. La llevó a un granero lleno de granos mezclados de trigo, maíz y mijo y le pidió que separase las tres semillas en tres montones distintos. La labor debía estar terminada en una sola noche. Psique trabajó sin desfallecer, pasó la noche y cuando faltaba poco para el día, había cumplido ni la centésima parte de la tarea. Pero ella siguió sin descanso. Afrodita la observó, invisible, y al ver su fe comprendió que su amor era auténtico. Llamó a todas las hormigas de la tierra para que la ayudasen y así Psique lo logró. Afrodita aceptó entonces que el amor de Psique por Eros era un verdadero amor, pero todavía exigía de ella que se unja con la esencia de la inmortalidad que guardaba Perséfone , la diosa del Hades, ciudad de los muertos . Psique consiguió llegar hasta ésta, pero a cambió la diosa le pide su voz. La joven acepta y recibe una cajita de oro que debía abrir una vez que estuviese en la tierra. Al llega, abrió la cajita y sólo una columnita de humo salió, que se dispersó con el viento. Psique se creyó engañada, quiso llamar a Eros , a sus padres y a sus hermanas, pero no tenía voz, entonces rompió en llanto. Eros vagaba por la tierra entristecido, cuando oyó el llanto, lo siguió y llegó hasta Psique . La vio tan arrepentida y enamorada, que le infundió un sueño reparador y, así dormida, la llevó hasta el Olimpo para presentársela a Zeus y pedirle piedad para los dos. Zeus consultó con Afrodita , que ya la había perdonado, y Psique recuperó la voz al mismo tiempo que consiguió la inmortalidad. Desde entonces, reside en el Elíseo con los otros dioses, siempre en compañía de Eros . Y si alguna vez bajan a la tierra, van siempre juntos los dos, y así, los dos a la vez, es como influyen en la vida de los hombres.
La historia de Eros y Psique es larga y en algunas versiones se complica más aún. Pero en todos los casos, el mito nos dice que el amor exige, para su permanencia, cierta ignorancia de la verdadera personalidad de la persona amada. El amor no debe ser analizado; es siempre amor, es bueno y hace felices a los que no quieran saber quién es ni cómo es exactamente.

EL MITO DE SELENE Y ENDIMION.

La luna siempre ha sido objeto de admiración. Su pálida belleza y su imponente presencia en el infinito inspiran a poetas y enamorados. En la mitología griega , Selene era la diosa de la luna, hermana de Helios , el sol, y de Eos , la aurora. Selene fue protagonista de muchas historias de amor, pero su romance con Endimión fue el más profundo y su más bonita leyenda de amor. Endimión , también de origen divino y nieto de Zeus , era un pastor de Caria. Había ocupado el trono de Elida, pero luego de ser destronaron, busco refugió en el monte Larmos y se dedicó a al campo y a los astros, enamorándose de la luna, la única compañía además de su soledad. Todas las noches, después de realizar sus tareas diarias, dormía profundamente dentro de la cueva que le servía de morada. Pero si el tiempo era bueno, se tumbaba desnudo junto a la puerta de la cueva a dormir al aire libre. Endimión contemplaba a Selene y su corazón se nutría de un amor silencioso, hasta caer dormido. Selene no sabía nada del gran amor que había inspirado en el pastor, pero una noche bajó a la tierra, le vio dormido y desnudo y le amó. Desde entonces le visitó todas las noches, le encontró siempre dormido, y se recostó junto a él sin despertarle. Así, dormido él y ella despierta, se amaron por mucho tiempo. La diosa ignoraba la fascinación del pastor hacia ella, y él tampoco sabía que durante sus sueños se volvía objeto de amor de la diosa. Hasta que una noche Endimión despertó en pleno amor y se enteró de que era el amante de la diosa. Ambos se confesaron su amor secreto y la felicidad los envolvió. Pero entonces entró un temor en él, ya que había pasado el tiempo y su cuerpo comenzaba a marchitarse. Le pidió a Selene que le concediera juventud eterna con su poder divino. Ella recurrió a Zeus y éste decidió que Endimión no sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido; sólo envejecería durante la vigilia. Endimión le hizo prometer a Selene que lo acompañase siempre con él durmiera. De ese modo, él no envejecería y siempre que se despertaría feliz. Pero entonces, cuando estuviese despierto, ella no estaría. No se conoció ni explicó un final para ninguno de los dos. El mito hace creer que Selene y Endimión continúan amándose en silencio en algún rincón remoto de la tierra.

EL MITO DE HERO Y LEANDRO.

Según el mito griego , Hero era una sacerdotisa de Afrodita que vivía en una torre en Sestos, en el extremo del Helesponto. Leandro era un joven de Abidos en el otro lado del estrecho. Cuando se celebró en Sestos un festival en honor de Adonis y Afrodita , al cual acudieron personas de muchas ciudades, Hero no abrigaba otros planes que no fueran sus deberes de sacerdotisa, pero en cuanto Leandro la vio, quedó prendado de su hermosura. Hero también se dejó cautivar por él, pero le advirtió que sus padres no le permitirían casarse con un extranjero. Fue entonces que Leandro , vencido por su amor, le dijo: “ Por tu amor, cruzaría hasta las olas salvajes ” . Este profundo amor estaba destinado a la desgracia, puesto que una sacerdotisa sólo debía dedicar su vida a la divinidad. Pero ellos no renunciaron fácilmente. Cada noche Leandro cruzaba el Helesponto nadando para estar con ella, y Hero debía encender una lámpara en lo alto de la torre para poder guiarle en la oscuridad. Este inestable arreglo duró lo que la estación estival. Al llegar el invierno, el mar cambió, pero el clima glacial no detuvo el amor de Leandro . Una noche, el cielo no tuvo piedad y arrebató las aguas con una tempestad, agitando el mar y apagando la lámpara de Hero . Perdido entre las furiosas olas, Leandro pereció ahogado. Cuando Hero halló su cuerpo inerte en la orilla a la mañana siguiente, lo tomó desconsolada entre sus brazos y una ola enorme se los llevó a ambos, para perderlos juntos en la infinidad del horizonte. El mito de Hero y Leandro fue una fuente de inspiración para muchos artistas. La hazaña atlética de Leandro fue emulada por el poeta inglés Lord Byron en 1810, que nadó de Sestos a Abidos en una hora y diez minutos. Milorad Pavic escribió la novela La cara interna del viento o la novela de Hero y Leandro basándose en la leyenda, aunque en verdad son dos novelas -dos partes- que llegan a formar una sola entremezclándose conforme pasa “ el tiempo ” . Francisco de Quevedo y Villegas y Ramón de Campoamor le han dedicado poemas, y más de un pintor les ha concedido formas y colores. El mito nos recuerda que un amor que no arriesga nada, no vale nada.

EL MITO DE ARACNE

Aracne era una joven de la región de Lidia . Había nacido en una casa humilde, pero todo el mundo en Grecia la conocía gracias a su insuperable talento manejando del telar. Sus manos se movían con una precisión inusitada, dando forma a los hermosos motivos que brotaban de su imaginación. Consciente de su maestría, Aracne cometió la temeridad de proclamarse superior a los dioses en el arte de tejer. Estas palabras llegaron a oídos de la diosa Atenea , patrona de hilanderas y tejedoras, quien se enfadó enormemente, pues a los dioses no les gusta que un insignificante mortal se compare con ellos, y mucho menos que se declare superior (aunque lo sea, como en este caso). Atenea adoptó la forma de una anciana y se presentó en el taller de Aracne, dispuesta a hacer que se retractase. Pero la joven lidia se negó y además retó a un duelo de tapices a la mismísima diosa Atenea, estuviera donde estuviese. A Atenea no le quedó otro remedio que descubrir su auténtico rostro y aceptar el desafío. Una vez sentadas las contendientes frente a sus respectivos telares, la justa dio comienzo. Las manos de las dos se movían como centellas sobre los hilos. Atenea bordaba heroicas escenas protagonizadas por los dioses, mientras que Aracne , desafiante, escogía aquellos episodios en los cuales los habitantes del Olimpo se habían mostrado deshonestos o libidinosos. Llegó el momento de comparar ambas obras, y entonces quedó claro, incluso para Atenea , que el trabajo de Aracne era muy superior al suyo. La diosa montó en cólera y rasgó el lienzo de su rival. Después la golpeó en la frente. En verdad, el golpe no había sido demasiado fuerte, pero Aracne se asustó y, temiendo su venganza, buscó una soga y se ahorcó de la viga que cruzaba el techo del taller.
Compadecida, Atenea la sujetó para que no se ahogase, tras lo cual la maldijo, a ella y a su futura progenie, a colgar de aquella manera y a tejer durante toda su vida. Los brazos y las piernas de Aracne comenzaron entonces a encogerse, mientras que los dedos de sus manos se alargaban. Al mismo tiempo, su cuerpo se hinchó, y una capa de pelo corto y negro la cubrió por completo. La soga se transformó en un hilo de seda que le salía del abdomen. Cuando la transformación terminó, Aracne colgaba del techo convertida en una pequeña araña . Así termina (o, en cierta manera, comienza) el mito de Aracne , de quien según dicen descienden todas las arañas. La versión más completa es la que incluye Ovidio en las Metamorfosis . Como curiosidad, señalar que la diosa Atenea tal vez sea una adaptación griega de la egipcia Neith, deidad sutilmente asociada a los arácnidos, lo que lleva al aracnólogo Antonio Melic a sugerir que la auténtica araña de esta historia no es otra que la propia Atenea.

EL MITO DE EDIPO Y LA ESFINGE.

Según cuenta la leyenda, Hera, esposa de Zeus, envió hasta Tebas , en la antigua Grecia , a la Esfinge para castigar a esta polis a causa de la relación de amor entre Layo y el hijo de Pélope, Crisipo, primer amor homosexual conocido. Era la Esfinge un monstruo con rostro femenino, cuerpo de león y alas de pájaro. Fiel a los deseos de la diosa Hera , se sentó cerca de sus puertas dispuesta a atormentar y a devorar a sus ciudadanos.
Pero antes de convertirlos en alimento, a tan aterradora criatura le gustaba plantearles enigmas casi imposibles de resolver a cambio de la salvación. Uno tras otro fueron cayendo, víctimas de su ignorancia, y terminaron siendo engullidos sin piedad. Pero he aquí que un día apareció un hombre que decía llamarse Edipo , el cual se enfrentó valerosamente a la Esfinge y sus enigmas. - ” ¿Qué ser que camina sobre la tierra lo hace primero a cuatro patas, después a dos y luego, cuando se vuelve débil utiliza tres patas? “ - preguntó con desidia la Esfinge, segura de su fácil victoria. - “ El hombre, pues gatea de niño, camina sobre sus dos piernas de adulto y, cuando se hace viejo, utiliza bastón ” - contestó imperturbable Edipo . - “ Existen dos hermanas. Una engendra a la otra. Ésta, a su vez, engendra a la primera “ - esta vez la poderosa voz de la enviada de Hera adquirió un tono desafiante y provocador. - “ El día y la noche ” - contestó Edipo mirándola fijamente a los ojos. Cuentan que, entonces, la Esfinge se enfureció de tal manera, al saberse humillada y vencida, que se lanzó en picado al vacío desde lo más alto de gigantesca roca, acabando con su existencia. Y fue tal el agradecimiento de la ciudad griega de Tebas hacia Edipo que lo proclamaron rey al casarse con la reina, Yocasta , de la cual ignoraba que era, en realidad, su madre. Pero eso es otra historia…

EL MITO DE LAS SITE PLÉYADES.

Las Pléyades son las siete hijas de Atlas y Pléyone . Eran las ninfas del cortejo de Artemis, y como ésta, trataron de mantener su virginidad aunque no lo consiguieron. Ninguna de las siete. Sus nombres eran Alcíone, Celeno, Estérope, Electra, Maya, Táigete y Mérope , las mas tímida de todas porque fue la única que se desposó con un mortal. El resto de las Pléyades se unió con dioses que engendraron un linaje de héroes, del cual Hérmes es el más conocido de ellos. Orión se encontró con Pléyone y sus hijas en Beocia y se enamoró de las ninfas, por lo que decidió a perseguirlas en busca de su amor. Cinco años duró el acoso hasta que Zeus, a pedido de las Pléyades las transformó primero en palomas para poder escapar de Orión y luego en estrellas. Así quedan retratadas para siempre en el cielo nocturno junto con su acosador Orión, que aparece junto a ellas en la noche, persiguiéndolas por siempre. Así sucede que durante la noche, aparecen las Pléyades en el cielo, como seis estrellas brillantes y unidas, y una séptima, que sería la avergonzada Mérope, un poco más difusa. Orión continúa cerca de las ninfas, como el enamorado no correspondido que permanece fiel a su propio corazón a pesar del mundo que se le niega. Y así continuará incluso aún después que la vida en el mundo se acabe. La aparición de las Pléyades en los cielos de la antigua Grecia indicaban el inicio de la temporada de navegación y de la siembra de los campos. Para los amantes de las estrellas, las Pléyades son un espectáculo único de los cielos. Simbolizan tanto a las ninfas como a las palomas o a siete cabras, novias o bailarinas, de las cuales siempre hay una que se pierde o desaparece.